
Artesanía Temuco, Región de la Araucanía, Chile.
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Relaciones Bilaterales
Las relaciones entre China y Chile tienen una larga data. A mediados del siglo XIX, se registró una emigración de trabajadores chinos a América Latina. En Chile trabajaron en minas, ferrocarriles y faenas agrícolas; se estima que a fines del siglo XIX y a principios del XX había en Chile una población de entre 800 y 1000 chinos.
Chile fue el primer país sudamericano en establecer relaciones diplomáticas con la República Popular China, lo cual sucedió el 15 de diciembre de 1970. Desde esa fecha en adelante, los lazos de cooperación entre ambas partes han experimentado un expedito desenvolvimiento en los terrenos político, económico-comercial, cultural y científico-tecnológico, entre otros. Prueba de ello son los múltiples acuerdos suscritos entre ambos países.
Hoy ambos países han declarado a sus relaciones como de “socios integrales”. Desde 1990 todos los presidentes de Chile y China han intercambiado visitas oficiales así como un gran número de altas autoridades de gobierno, delegaciones parlamentarias y jefes castrenses.
Chile goza también de distintas pionerías en sus relaciones con China. Ha sido el primer país sudamericano en tener relaciones diplomáticas con China; primer país de América Latina en concluir negociaciones para su ingreso a la OMC; primer país de América Latina en reconocer su calidad de economía de mercado; primer país occidental en suscribir un TLC. A esto deben sumarse algunas otras, como ser el primer país de América Latina en albergar un Instituto Cultural Chino (en 1952) y el primer país de América Latina en acordar un joint venture con China en 1982 (Beijing Copper Company).
En la ultima década se ha producido una serie de conjunciones que han favorecido el estrechamiento de los vínculos: 1) Ambos países se encuentran inmersos en procesos de reformas convergentes; 2) Concordancia en la apertura hacia los mercados internacionales y a la inserción global y el regionalismo abierto; 3) Coincidencia en un sistema internacional multipolar; 4) Creciente participación en la arquitectura de los foros transpacíficos como APEC, ABAC y FOCALAE, los que generan nuevos ámbitos de diálogo y posibilidades de cooperación; 5) Crecimiento espectacular de China y percepción de una gran complementariedad económica; 6) Creciente interés de China en América Latina y la consolidación de la percepción entre las autoridades y empresarios chinos de Chile como un país plataforma para su ingreso en la región.
Por ser ambos países socios en APEC los intercambios se han multiplicado en los últimos años, generando una red de contactos a nivel de gobierno, empresarios y académicos, que ha sido muy importante para destacar a Chile en este medio.
En los últimos años se han intensificado las visitas de alto nivel entre ambos países. La visita de las dos más altas autoridades chinas a Chile en menos de dos años (el Presidente Hu Jintao y el Presidente de la Asamblea Nacional Popular, Wu Bangguo); el encuentro de la Presidenta Michelle Bachelet y el Presidente Hu Jintao en APEC 2006 en Vietnam y en APEC 2007 en Australia; la visita del Presidente del Senado, Eduardo Frei, junto a una importante delegación a China en septiembre de 2006 y la visita del Presidente de la Cámara de Diputados, Antonio Leal, en enero de 2007 y del Vicepresidente de esta Corporación, Fernando Meza a fines del 2007; la visita del miembro permanente del Politburó del PCCH Wu Guangzheng a Chile en abril 2007; la visita del Vicepresidente del Senado de Chile, Carlos Ominami; la realización del Diálogo Interparlamentario Chileno-Chino en Beijing (al que asistió una delegación multipartidaria encabezada por el senador Sergio Romero) en mayo del 2007 y en julio del 2008 en Santiago (delegación china encabezada por la Vicepresidenta del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional, Sra. Uyunqimg); la visita del Ministro de Defensa chino a Chile y la visita del Comandante en Jefe del Ejercito de Chile a China, en mayo 2007; la entrada en vigor del TLC en bienes y el inicio de negociaciones en servicios e inversiones; el crecimiento constante de nuestro comercio; la suscripción de acuerdos en todos los frentes como minería, turismo, salud, deportes, educación, etc.; la constitución de un comité empresarial binacional; los intercambios frecuentes para conocer la experiencia en distintas áreas como seguridad social; la creciente coordinación en planos políticos y económicos y una activa sociedad en los foros transpacíficos, ejemplifican el porqué China ha calificado a Chile como un socio integral.
Los principales desafíos en este medio serán aumentar el conocimiento de Chile, ampliar nuestra canasta exportadora (muy centrada aun en productos tradicionales, especialmente minerales), posicionar a Chile como un país plataforma, estrechar los vínculos entre provincias chinas y regiones chilenas, acotar en mejor medida el país objetivo en el cual Chile puede insertarse, atraer un mayor caudal de inversión en proyectos conjuntos y estrechar la cooperación en ciencia, tecnología e innovación productiva.
En tal sentido la visita de SE la Presidenta de la República a este país en abril del 2008 provocó una nueva dinámica en la relación. Fue la primera vez que un Jefe de Estado latinoamericano concurrió y habló en la Conferencia Anual del Foro de Boao, entidad que se ha convertido en la gran cita empresas-gobiernos de Asia. La participación allí, en conjunto con el Presidente Hu y otros gobernantes, determina un gran espacio de acción futuro para Chile en el Asia;
En la ocasión se suscribió el Acuerdo China-Chile para el Comercio de Servicios, el primero que firma China con un país latinoamericano lo que otorga un marco jurídico a un área de creciente importancia en el comercio bilateral. Gracias a ello se abre un amplio campo de futuras interacciones comerciales entre ambos países, como en la venta de consultorías, ingeniería, logística, arquitectura, turismo y otros rubros como servicios legales, análisis de mercado, distribución, trámites comerciales o diseño. El sector de servicios será el 42% del PIB de China en el 2010. Igualmente importante es la determinación de China de iniciar prontamente la negociación del capítulo de inversiones del TLC y avanzar durante el curso del presente año en la negociación de un acuerdo de cielos abiertos.
Tras la visita presidencial se logró un reconocimiento político entre ambos líderes a la idea que Chile y China pongan en marcha un nuevo campo de cooperación e inversión conjunta para las empresas de ambos países, con la mirada en tercero mercados; pasar de las ventas mutuas al producir juntos. Esto se ve especialmente promisorio en materia de recursos naturales.
Asimismo, quedó formalmente abierto el mercado chino para la exportación de cerezas, ciruelas, leche y productos lácteos chilenos y se definen los requisitos sanitarios para exportaciones de puerco. A la vez, se abre el mercado chileno para cítricos y cebollines chinos y se definen nuevas líneas de intercambio agroindustrial y tecnologías agrícolas. La creación de un mecanismo de colaboración a largo plazo en el área de inspección de calidad y cuarentena, asimismo, permitirá dotar de un cuadro de mayor previsibilidad técnica a los intercambios agrícolas entre ambos países. La suscripción de la prórroga de la granja experimental chileno-china y el análisis que hará China de la posibilidad de replicar este esfuerzo en Chile, demuestran el amplio campo de cooperación en materia agro-industrial.
Otra área de trascendencia estuvo dada por el interés chino en las políticas públicas de Chile en áreas como sistema de pensiones o reforma de salud, se acordó el intercambio de experiencias en administración pública y políticas sociales entre los dos países, en el marco del concepto de cohesión social que impulsa nuestro gobierno.
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